La IA en empresas mexicanas sigue avanzando, pero sus efectos sobre el trabajo no apuntan únicamente a sustituir personas. Una encuesta de Banco de México muestra que, entre las empresas de más de 100 trabajadores que esperan utilizar inteligencia artificial en los próximos tres años, son más las que anticipan un efecto positivo en el empleo que las que prevén una reducción.
El dato más contundente aparece en la productividad: 60.2% espera un impacto positivo en las ventas o ingresos brutos por trabajador. Aun así, conviene leer los resultados con cuidado: se trata de expectativas empresariales, no de una previsión laboral elaborada por Banxico.
¿Qué encontró Banxico sobre la IA en empresas?
En junio de 2026, Banco de México consultó a establecimientos manufactureros y no manufactureros con más de 100 trabajadores mediante un módulo especial de la Encuesta Mensual de Actividad Económica Regional (EMAER).
El 48.5% reportó utilizar actualmente al menos una tecnología de inteligencia artificial. Para los próximos tres años, la proporción que anticipa utilizarla aumenta a 64.8%.
Estos resultados sugieren que la adopción está creciendo. Sin embargo, no es correcto afirmar que el uso de IA se duplicó de 2025 a 2026. Banxico advierte que las preguntas utilizadas en ambos levantamientos tuvieron formulaciones y horizontes distintos, por lo que la comparación es únicamente indicativa.
Los datos completos pueden consultarse en el Recuadro 4 del Reporte sobre las Economías Regionales de Banco de México.
El empleo no muestra una sustitución generalizada
Entre las empresas que ya utilizan inteligencia artificial, 67.5% señaló que durante los últimos tres años no percibió un cambio significativo en su número de trabajadores. Un 19.6% reportó un efecto positivo.
Las expectativas hacia los próximos tres años también son más matizadas de lo que suele sugerir el debate sobre automatización. Entre las empresas que esperan utilizar IA:
- 32.6% anticipa un efecto positivo en el número de trabajadores.
- 46.8% no espera cambios significativos.
- 20.5% prevé una reducción.
Esto no significa que la inteligencia artificial vaya a crear empleos de forma automática. Tampoco demuestra que los puestos actuales estén protegidos. El resultado refleja lo que las propias empresas creen que ocurrirá a medida que incorporen estas herramientas.
La productividad concentra las mejores expectativas
El resultado más favorable del estudio está en la productividad, que Banxico aproxima mediante las ventas o ingresos brutos por trabajador.
Durante los últimos tres años, 39.1% de las empresas usuarias de IA reportó un efecto positivo en esta variable. Para los próximos tres años, 60.2% espera una mejora.
Para administradores, responsables de operación y áreas financieras, esta diferencia es relevante. El valor de la IA en empresas no tendría que medirse solo por cuántas tareas puede automatizar, sino por si ayuda a procesar información, reducir tiempos, mejorar decisiones o aumentar la capacidad de cada equipo.
El tamaño de la empresa sí marca diferencias
La adopción no avanza al mismo ritmo en todas las organizaciones. Entre las empresas con más de 1,000 trabajadores, 69.9% reportó utilizar alguna tecnología de IA. Entre las que tienen de 101 a 250 trabajadores, la proporción fue de 43.7%.
Por región, las diferencias fueron menores: la adopción se ubicó entre 45.8% en el norte y 51.2% en el centro.
También cambia el tipo de tecnología utilizada. En manufactura destaca el procesamiento de datos, mientras que en actividades no manufactureras tiene mayor presencia la creación de contenido visual. La generación de texto mediante modelos de lenguaje aparece en ambos grupos.
¿La IA en empresas complementará a las personas?
Banxico señala que los resultados sugieren que estas tecnologías podrían complementar el trabajo de las personas más que sustituirlo. La palabra “podrían” es importante.
La encuesta no permite conocer con precisión la intensidad del uso de IA, qué tan profundamente está integrada en cada organización ni si realmente está transformando los procesos productivos. Por eso, no conviene presentar estas cifras como una garantía sobre el futuro del empleo.
Tener una herramienta disponible tampoco significa haber cambiado la forma de trabajar. Una empresa puede usar inteligencia artificial para tareas aisladas sin modificar sus procesos principales.
La tecnología también se está incorporando a otras áreas de la actividad económica y administrativa. En Facturando ya explicamos, por ejemplo, el uso de inteligencia artificial anunciado por el SAT, enfocado en analítica, fiscalización y detección de riesgos.
El reto es convertir la adopción en resultados
Para una empresa, la pregunta práctica no debería ser únicamente si ya utiliza inteligencia artificial. Conviene revisar si existe un objetivo claro detrás de cada herramienta y si su efecto puede medirse.
Algunas acciones sencillas pueden ayudar:
- elegir procesos concretos donde exista un problema medible;
- comparar tiempos, costos o resultados antes y después de incorporar la herramienta;
- definir cuándo una decisión requiere revisión humana;
- capacitar al personal para utilizar la tecnología con criterios comunes;
- revisar periódicamente si la herramienta realmente mejora el proceso.
Los datos de Banxico no respaldan, por ahora, una sustitución generalizada de trabajadores. Sí muestran expectativas considerablemente más favorables sobre productividad.
Para contadores, administradores y responsables de empresa, la lectura útil es otra: la IA en empresas tendrá más valor cuando se conecte con procesos concretos, pueda medirse y vaya acompañada de personas capaces de utilizarla con criterio.
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