Durante los últimos días hemos investigado a fondo la ley catastral 2026. Revisamos el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación y preparamos varios artículos para explicar de qué trata, qué cambios trae y cómo puede afectar a quienes tienen una propiedad en México.
Ahora queremos hacer algo diferente: compartir nuestro punto de vista sobre esta reforma. Después de analizarla, encontramos cosas que nos parecen positivas, otras que nos preocupan y algunas que podrían complicar bastante su aplicación.
Porque una cosa es lo que establece una ley y otra muy distinta es llevarla a la práctica.
Lo bueno: poner orden en la información de los inmuebles
Nos parece acertado que las autoridades busquen modernizar los catastros y los Registros Públicos de la Propiedad.
Hoy, una misma casa puede aparecer con información diferente en dos oficinas. Tener registros que puedan comunicarse, compartir datos y detectar errores es un paso en la dirección correcta.
También nos gusta la idea de contar con una Clave Única Catastral, algo parecido a una CURP para identificar cada propiedad.
Si esto funciona como se espera, podría ahorrarnos tiempo, trámites y muchos dolores de cabeza.
Hasta aquí, vemos una reforma con buenas intenciones y beneficios potenciales.
Lo malo: México no tiene una sola realidad
Aquí empiezan nuestras preocupaciones.
No es lo mismo modernizar el catastro de una ciudad que ya tiene sus expedientes digitalizados que hacerlo en un municipio pequeño donde todavía se trabaja con documentos antiguos, archivos físicos y recursos limitados.
Estamos hablando de coordinar autoridades de todo el país, con diferentes sistemas, presupuestos, personal y formas de trabajar.
¿Quién revisará que la información sea correcta antes de compartirla? ¿Quién corregirá los errores? ¿Cuánto tiempo y dinero costará hacerlo?
Nos preocupa que se ponga demasiado énfasis en las plataformas y no el suficiente en la calidad de los datos que van a contener.
Porque digitalizar información equivocada no la convierte en información correcta.
Lo feo: cuando nadie sabe con certeza quién es el dueño
Este es, para nosotros, el problema más delicado.
¿Qué sucederá con una casa cuyo propietario falleció y los herederos llevan años peleando? ¿O con un terreno que dos personas reclaman, ambas con escrituras aparentemente válidas?
También tenemos propiedades sin regularizar, terrenos ejidales, inmuebles invadidos y otros que están sujetos a procedimientos judiciales.
¿Quién decide qué información debe aparecer en el nuevo sistema mientras se resuelve el conflicto?
La propia ley reconoce que la Clave Única Catastral no demuestra por sí sola la propiedad. Y eso es importante.
Pero seguimos teniendo dudas sobre cómo se manejarán estos casos en las nuevas plataformas, qué documentos deberán presentarse y quién podrá solicitar las actualizaciones.
Los procedimientos legales para resolver muchos de estos problemas ya existen. Lo que todavía falta conocer es cómo se reflejarán correctamente sus resultados en los sistemas digitales.
Nuestro temor es que un error termine compartiéndose entre varias autoridades y que después sea el ciudadano quien tenga que recorrer distintas oficinas para corregirlo.
No afirmamos que eso vaya a ocurrir, pero es un riesgo que merece atención.
¿Y qué pasa con las personas?
Hay algo que tampoco debemos olvidar: no todos tienen internet ni saben utilizar plataformas digitales.
Pensemos en adultos mayores, personas con discapacidad o comunidades rurales e indígenas.
Una reforma que pretende facilitar trámites debe considerar también a quienes necesitan atención presencial, asistencia o información en su propia lengua.
La tecnología debe adaptarse a las personas, no obligar a todas las personas a adaptarse a la tecnología.
Nuestra conclusión
En Facturando vemos con buenos ojos la intención de modernizar los registros de propiedades en México. Creemos que puede traer beneficios importantes.
Pero también pensamos que el verdadero desafío no será desarrollar las plataformas, sino conseguir que funcionen con información confiable y puedan atender situaciones reales, incluso las más complicadas.
Nos parece que los plazos de implementación son ambiciosos y que todavía quedan aspectos importantes por definir.
Ojalá la reforma consiga sus objetivos. Sería una buena noticia para propietarios, empresas y autoridades.
Pero al final, el éxito no debería medirse por cuántos sistemas se conectaron, sino por cuántos problemas dejaron de tener las personas al realizar sus trámites.
Puedes consultar el decreto oficial de la nueva ley catastral. Y si te interesan estos temas, también te invitamos a seguir nuestro canal de YouTube.
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