El home office por lluvias volvió a la conversación laboral en México porque el Congreso de la Ciudad de México aprobó una iniciativa, presentada por la diputada Leonor Gómez Otegui, para reformar la Ley Federal del Trabajo. La clave está en no adelantarse: todavía no es una obligación vigente, pero sí es una señal para revisar políticas internas.
Es importante mencionar que no aplica en todo el país, pero si avanza en el Congreso de la Unión y se publica en el DOF, podría tener alcance nacional.
¿Qué propone la iniciativa?
La propuesta plantea que, ante lluvias intensas u otros fenómenos naturales, pueda acordarse una modificación temporal de las condiciones de trabajo. Esto dependería de la naturaleza del puesto, la posibilidad real de trabajar a distancia y los acuerdos internos de cada empresa.
También busca reforzar la desconexión digital. Es decir, que el trabajador no esté obligado a atender llamadas, mensajes o correos fuera de su jornada, salvo casos de emergencia justificada.
¿Por qué importa para contadores y administradores?
Cuando una empresa manda a su personal a trabajar desde casa sin reglas claras, aparecen dudas prácticas: cómo registrar asistencia, cómo documentar la jornada, qué pasa con retardos, horas extra, descansos, herramientas de trabajo y comunicación fuera de horario.
El riesgo no está solo en permitir el home office. El problema aparece cuando no existe evidencia de cómo se autorizó, por cuánto tiempo, bajo qué condiciones y quién supervisó el cumplimiento de la jornada.
Lo que ya existe en materia de teletrabajo
México ya regula el teletrabajo en la Ley Federal del Trabajo. La regla general aplica cuando más del 40 % del tiempo laboral se realiza en el domicilio de la persona trabajadora o en otro lugar elegido por ella.
Además, la NOM-037-STPS-2023 establece condiciones de seguridad y salud para el teletrabajo. Por eso, si el trabajo remoto deja de ser ocasional y se vuelve recurrente, la empresa debe revisar con mayor detalle sus obligaciones.
¿Qué conviene preparar desde ahora?
Aunque la reforma no esté vigente, las empresas pueden avanzar con medidas preventivas:
- Definir qué puestos pueden trabajar desde casa.
- Crear criterios para activar home office por contingencia.
- Documentar autorizaciones por escrito.
- Establecer horarios, canales de comunicación y reglas de desconexión.
- Revisar incidencias, permisos y horas extra.
- Conservar evidencia laboral y fiscal relacionada con pagos y recibos.
Para el área contable, esta última parte es importante. Los recibos de nómina, contratos, CFDI y demás documentos deben estar ordenados.
Tecnología sí, pero con control
El home office puede ahorrar tiempo y reducir riesgos de traslado, pero necesita orden. Si la empresa emite comprobantes, paga nómina o administra documentos fiscales, conviene apoyarse en herramientas que reduzcan errores y faciliten la trazabilidad.
También puede usarse Facturador CFDI, una herramienta gratuita para emitir comprobantes con mayor control, organizar catálogos y reducir errores de captura en procesos administrativos.
Conclusión fiscal
El home office por lluvias aún no debe tratarse como una obligación federal vigente. Sin embargo, la iniciativa muestra hacia dónde puede avanzar la regulación laboral: más flexibilidad, más documentación y mayor respeto a la jornada.
Para empresas, contadores y administradores, la mejor respuesta es preventiva: revisar políticas internas, conservar evidencia y mantener ordenados los CFDI, recibos de nómina y documentos laborales antes de que el tema se convierta en una obligación formal.
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